miércoles, 1 de junio de 2016

14352 La niebla

14352 La niebla

Un nuevo día inicia. Como es usual las 4:30 a.m. da la tonada que saluda insistente, dando paso a la madrugada.  Alrededor los sonidos del silencio se logran percibir, los pájaros empiezan a anunciar la próxima aparición del sol. Casi como si estuvieran en la cama suenan los "pichofue" los primeros cantadores de la mañana calurosa. Le seguirán los canarios que agrupados y animados entonaran el siguiente sonido configurando una banda filarmónica que resistirá parar hasta que la cotidianidad los invada. Será necesario que amanezca y salga el sol para que aparezcan los loritos que con su sonido "gañitero" parecen dirigirse al trabajo cada mañana. En manada se dirigen todos en busca de su sustento diario. Finalmente, aparecerán en las copas de los árboles que aún se pueden ver a través de las columnas de asfalto los  halcones, quienes imponentes emitirán lo que parece un silvido fuerte, firme, que demuestra su poderío.

Pero no hay tiempo para escuchar con detenimiento el acontecer de los sonidos, solo queda intentar en la rutina escucharlo en la mente e intentar en algún momento coincidir con el sonido real. Solo se tocarán el sonido de mi mente y el del entorno por "casualidad", sincronicidad gloriosa.

Con el cuerpo pesado, hago un gran esfuerzo por incorporarme y conseguir llegar al baño, encender la luz para acostumbrar el cuerpo a la vigilia será el primer paso.   Luego ir hacía mi hijo. Despertarlo con ánimo para lograr que aprenda que cada día merece gratitud, es un reto cuando solo se quiere regresar a la cama. Hago uso entonces de la poca voluntad que encuentro en mi ser y me acerco a su cama, recostándome a su lado lo abrazo, lo saludo e inicia el proceso de despertar, con calma sin afán.

La cocina es mi siguiente parada, el desayuno es un ritual, los tiempos modernos parecen haber dejado de lado todos estos instantes que dan significado a la mañana. Para mi aún son fundamentales, por lo que me esmero por asegurar que el desayuno no solo sea una fuente de energía para el cuerpo, sino también para el alma. Así las cosas, no se convierte en mas de lo mismo, si no en un momento creativo, donde pueda expresar algo de lo que siento en ese momento y regalárselo a mi hijo y a mi.  Aunque para mi tan solo será un batido, lo cargo de significado, pues sin el mi siguiente paso sería decadente.

Compartir ese momento hace parte del ritual, cómo no conversar un poco en la mañana antes de dar inicio a otro día de mi vida. Cómo no hacer que el inicio no sea otro inicio mas sino, el inicio del mejor día de mi vida y de su vida, de la cual aún soy responsable. La conversación será algo natural, algo que surja del momento. No tiene plan, no tiene protocolo, no tiene esquemas, tan solo es una conversación. Algo simple que sin pensar y día con día tejerá los lazos de fraternidad, respeto, solidaridad y amor que construirán la relación que permanecerá toda la vida aún cuando cada uno cambie.

Luego nos despedimos como si fuera la última vez, para dar paso a mi momento conmigo misma, para este momento son las 5:30 a.m.  Rápidamente me cambio, no porque tenga afán, sino porque si doy un solo espacio para pensar lo que voy a hacer sé que me arrepentiré y que mi voluntad no será suficiente. Salgo lo mas veloz que puedo, todo está sistemáticamente puesto para no olvidar nada al salir. Enciendo el auto y llego al gimnasio.

Este es mi momento conmigo, cuando todo esta aún en silencio, la música "chispum" del gimnasio invade el espacio. Se supone que debe animarte, pero aún no tengo fuerza. Inicio en la caminadora, ubicada estratégicamente como en todos los gimnasios que conozco frente a un gran ventanal, me imagino que con el fin de dar una sensación de libertad. Mientras camino veo el amanecer una nube blanca, compuesta de varios copos abollonados, que mirando hacia arriba terminan en punta. Cada copo blanco recibe el sol del amanecer y va mostrando un color naranja que empieza a generar la sensación de calor. Una hermosa fotografía se refleja frente a mi. Miro el reloj y son las 6:05 a.m. en ese momento la imagen y el ambiente cambia. Bajo mis audífonos que emiten música clásica, voy notando que una bruma suave va acercándose al suelo, aún logro ver a mas de 100 metros a la distancia, la bruma se hace densa, lenta y sin prisa, va ocultado todo lo que antes era claro y soleado.

La niebla se apodera de todo y por las rendijas se cuela un viento frío y agradable que hace del ejercicio un momento diferente. Parecía que el entorno antes brillante, se transformaba en un entorno opaco, gris y brumoso. Desde mi perspectiva hermoso. Quizás porque me encuentro con el reflejo de mi mente. Me doy cuenta que ahora pese a que en muchos momentos encuentro claridad y brillo, en aquellos que tiene que ver con lo profesional parece nublarse todo.

Por ahora solo voy a contemplar el momento para descubrir que hay detrás de cada sombra que se puede visualizar a través de la niebla. Sin decisiones, sin categorizaciones, sin posturas, solo contemplarla.

Que buen día me espera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario