viernes, 4 de noviembre de 2016

14506. LAS DUDAS

14506.  LAS DUDAS

Hoy me invade una sensación de incertidumbre que ha crecido con el tiempo y parece no existir el momento de parar.
Sigo preguntándome cuál es el camino que debo seguir.  La variedad de opciones me abruma en cuanto a mis posibilidades reales, ya ni siquiera logro ver con claridad un norte. Parece como si los años antes que traer consigo claridad, trajeran turbulencia y desazón. Quizás mis elecciones han sido a partir de un deber ser irreal y no desde mi propio ser y eso la vida me lo está cobrando hoy. Me siento en un sin salida, el deber ser me muestra todas las posibilidades futuras que puedo tener en ese camino que la sociedad me ha planteado para mi, pero no es el camino que quiero seguir.  Pero me intimida saltar... y si salto ¿y no era por ahí?.

Mi vida compuesta de momentos encuentra cada vez menos momentos de goce,  si la veo en retrospectiva he construido una gran colcha de retazos en la que existen puntos de unión pero nada se parece a lo otro. No sé como darle un hilo conductor. No tengo un norte claramente definido, no se a donde quiero ir, ni como quiero llegar. Me siento absolutamente perdida en este mundo, la dudas me agobian y el cansancio es cada vez mayor. Tal vez no pueda resistirlo mas y me niego a tener que seguir viviendo en esta línea. Redireccionar el camino es una decisión que tomo a cuenta gotas, lo que me hace pasar en cámara lenta por los difíciles y penosos momentos de transformación. Los sufro hasta lo mas profundo de mi ser y también en lo mas básico. Pero hacerlo rápido me asusta no solo por las consecuencias, sino tal vez porque ni siquiera estoy segura de hacerlo.

En este momento pienso en personas como Angela Becerra, quien un día decidió cambiarlo todo y dedicarse a escribir, que gran admiración me produce esa capacidad. Me pregunto si habrá vivido el paso por este desierto tan desolador. Me pregunto que pensaba mientras vivía su transformación. Me pregunto que tuvo que acontencer para que ella tomara la decisión y soltara la última conexión que tenía con su historia pasada para transformarse en quien realmente deseaba ser.

Los aspectos de la vida cotidiana y "real" me intimidan, la posibilidad de tener que pasar por la dificultad financiera parece ser mas fuerte que el deseo de ser feliz. Vender el alma al diablo ha sido una de mis peores desgracias y hoy no sé como recuperarla. No he encontrado el conjuro para salvarme. En realidad no he parado en la búsqueda de la llave para liberarme.

Mi rebeldía se acrecienta con mi infelicidad. Veo con dolor infinito como me opaco cada día permitiendo que crezca en mi corazón la sombra del sin sentido. Momentos fugaces de felicidad me enredan lo suficiente para no querer salir de ellos y quedarme enganchada de por vida. Luego me asusto ante la posibilidad de estar ante un oasis y huyo recabando mas profundo en el hoyo oscuro, construyendo una cueva que se hace mas confortable con el tiempo, que me promete protección cuando lo único que hace en realidad es alejarme lo suficiente para hacerme mas esclava de esa vida.

No puedo decir que me arrepiento de mis elecciones, sería negar quien he sido durante los últimos 20 años, la mitad de mi vida. Pero si debo decir que he dejado de lado aspectos de mi misma que he desaprovechado por poner atención a otros que tan solo me han robado la energía vital de mi ser y que no han retribuido de la misma manera. Al parecer muchas de mis inversiones y apuestas se han ido por el drenaje y no han alcanzado el retorno buscado, me quedo esperando el momento del reconocimiento y este nunca llega, quizás aun no es el momento para verlo.

Hace 20 años soñé con ser un agente social de cambio para esta sociedad. Quise entonces enfocarme en educación. Pero al iniciar el camino no comprendí lo que estaba aprendiendo, no era lo que me había imaginado. Así que decidí cambiar, quizás una perspectiva mas social era el tema, así que empece a ver una perspectiva social de las organizaciones empresariales. Me entusiasmó la idea de trabajar en esta línea, pero me rodee mal, no tuve buena orientación, me he caracterizado por no escuchar, hoy entiendo la desventaja. Aunado lo anterior a una necesidad económica creciente, decidí enrolarme en el camino de las empresas. Este ha sido un camino de decepciones, pocos triunfos en el camino y muchos golpes. No he parado, las entiendo en sus variadas dimensiones, pero me duele profundamente el sufrimiento del ser deshumanizado, alienado y perdido. No todos, pero si muchos. El mundo empresarial y su forma de pensamiento es un camino árido y de poca moral. Las decisiones y prácticas que en ellas se dan se argumentan y fundamentan en conceptos capitalistas que parecen estar cargados de lógica, pero a la final tan solo son una justificación para alimentar el dominio, restar agencia y incrementar poder.

Los trabajos se llenan de prácticas que encadenan y hacen mas difícil tomar la decisión de saltar. El peor momento vivido es cuando abrí los ojos y ví en lo que me había metido. Desde entonces han transcurrido 4 años. En adelante la lucha no ha sido por alcanzar las metas que las organizaciones me proponen, sino por encontrar el camino por el que me voy a escapar. Soy una rehén en una celda que yo misma forje con demasiada seguridad, ahora no encuentro dónde está la fisura por la que puedo escapar. Al contrario, en la búsqueda parece que encuentro algunos caminos pero cuando miro me doy cuenta que tan solo he encontrado otro camino sin salida que me pone en el mismo lugar.

Ahora entonces no soy nada, especializada en el camino de las organizaciones no quiero estar ahí, deseosa del camino de la educación, no se moverme en él. Busco entonces, al menos poner a volar mi mente pensando en arte y cosas que me distraigan lo suficiente para no desfallecer. Pero eso ya no está teniendo efecto.

Hoy no transformo nada, hoy me desperdició muriendo lentamente en esa celda. Hoy no se por donde salir, ni que camino coger. Hoy mi vida necesita ser repensada.





No hay comentarios:

Publicar un comentario