14506. LAS DUDAS
Hoy me invade una sensación de incertidumbre que ha crecido con el tiempo y parece no existir el momento de parar.
Sigo preguntándome cuál es el camino que debo seguir. La variedad de opciones me abruma en cuanto a mis posibilidades reales, ya ni siquiera logro ver con claridad un norte. Parece como si los años antes que traer consigo claridad, trajeran turbulencia y desazón. Quizás mis elecciones han sido a partir de un deber ser irreal y no desde mi propio ser y eso la vida me lo está cobrando hoy. Me siento en un sin salida, el deber ser me muestra todas las posibilidades futuras que puedo tener en ese camino que la sociedad me ha planteado para mi, pero no es el camino que quiero seguir. Pero me intimida saltar... y si salto ¿y no era por ahí?.
Mi vida compuesta de momentos encuentra cada vez menos momentos de goce, si la veo en retrospectiva he construido una gran colcha de retazos en la que existen puntos de unión pero nada se parece a lo otro. No sé como darle un hilo conductor. No tengo un norte claramente definido, no se a donde quiero ir, ni como quiero llegar. Me siento absolutamente perdida en este mundo, la dudas me agobian y el cansancio es cada vez mayor. Tal vez no pueda resistirlo mas y me niego a tener que seguir viviendo en esta línea. Redireccionar el camino es una decisión que tomo a cuenta gotas, lo que me hace pasar en cámara lenta por los difíciles y penosos momentos de transformación. Los sufro hasta lo mas profundo de mi ser y también en lo mas básico. Pero hacerlo rápido me asusta no solo por las consecuencias, sino tal vez porque ni siquiera estoy segura de hacerlo.
En este momento pienso en personas como Angela Becerra, quien un día decidió cambiarlo todo y dedicarse a escribir, que gran admiración me produce esa capacidad. Me pregunto si habrá vivido el paso por este desierto tan desolador. Me pregunto que pensaba mientras vivía su transformación. Me pregunto que tuvo que acontencer para que ella tomara la decisión y soltara la última conexión que tenía con su historia pasada para transformarse en quien realmente deseaba ser.
Los aspectos de la vida cotidiana y "real" me intimidan, la posibilidad de tener que pasar por la dificultad financiera parece ser mas fuerte que el deseo de ser feliz. Vender el alma al diablo ha sido una de mis peores desgracias y hoy no sé como recuperarla. No he encontrado el conjuro para salvarme. En realidad no he parado en la búsqueda de la llave para liberarme.
Mi rebeldía se acrecienta con mi infelicidad. Veo con dolor infinito como me opaco cada día permitiendo que crezca en mi corazón la sombra del sin sentido. Momentos fugaces de felicidad me enredan lo suficiente para no querer salir de ellos y quedarme enganchada de por vida. Luego me asusto ante la posibilidad de estar ante un oasis y huyo recabando mas profundo en el hoyo oscuro, construyendo una cueva que se hace mas confortable con el tiempo, que me promete protección cuando lo único que hace en realidad es alejarme lo suficiente para hacerme mas esclava de esa vida.
No puedo decir que me arrepiento de mis elecciones, sería negar quien he sido durante los últimos 20 años, la mitad de mi vida. Pero si debo decir que he dejado de lado aspectos de mi misma que he desaprovechado por poner atención a otros que tan solo me han robado la energía vital de mi ser y que no han retribuido de la misma manera. Al parecer muchas de mis inversiones y apuestas se han ido por el drenaje y no han alcanzado el retorno buscado, me quedo esperando el momento del reconocimiento y este nunca llega, quizás aun no es el momento para verlo.
Hace 20 años soñé con ser un agente social de cambio para esta sociedad. Quise entonces enfocarme en educación. Pero al iniciar el camino no comprendí lo que estaba aprendiendo, no era lo que me había imaginado. Así que decidí cambiar, quizás una perspectiva mas social era el tema, así que empece a ver una perspectiva social de las organizaciones empresariales. Me entusiasmó la idea de trabajar en esta línea, pero me rodee mal, no tuve buena orientación, me he caracterizado por no escuchar, hoy entiendo la desventaja. Aunado lo anterior a una necesidad económica creciente, decidí enrolarme en el camino de las empresas. Este ha sido un camino de decepciones, pocos triunfos en el camino y muchos golpes. No he parado, las entiendo en sus variadas dimensiones, pero me duele profundamente el sufrimiento del ser deshumanizado, alienado y perdido. No todos, pero si muchos. El mundo empresarial y su forma de pensamiento es un camino árido y de poca moral. Las decisiones y prácticas que en ellas se dan se argumentan y fundamentan en conceptos capitalistas que parecen estar cargados de lógica, pero a la final tan solo son una justificación para alimentar el dominio, restar agencia y incrementar poder.
Los trabajos se llenan de prácticas que encadenan y hacen mas difícil tomar la decisión de saltar. El peor momento vivido es cuando abrí los ojos y ví en lo que me había metido. Desde entonces han transcurrido 4 años. En adelante la lucha no ha sido por alcanzar las metas que las organizaciones me proponen, sino por encontrar el camino por el que me voy a escapar. Soy una rehén en una celda que yo misma forje con demasiada seguridad, ahora no encuentro dónde está la fisura por la que puedo escapar. Al contrario, en la búsqueda parece que encuentro algunos caminos pero cuando miro me doy cuenta que tan solo he encontrado otro camino sin salida que me pone en el mismo lugar.
Ahora entonces no soy nada, especializada en el camino de las organizaciones no quiero estar ahí, deseosa del camino de la educación, no se moverme en él. Busco entonces, al menos poner a volar mi mente pensando en arte y cosas que me distraigan lo suficiente para no desfallecer. Pero eso ya no está teniendo efecto.
Hoy no transformo nada, hoy me desperdició muriendo lentamente en esa celda. Hoy no se por donde salir, ni que camino coger. Hoy mi vida necesita ser repensada.
viernes, 4 de noviembre de 2016
14357. DECISIONES
14357. DECISIONES
Transcurre el día y con el sol en pleno pienso en el libre albedrío que al parecer se nos ha dado. Se nos entregó todo un mundo y una vida para administrar y con ello la posibilidad de elegir y decidir de acuerdo con nuestro criterio lo que deseamos ser, hacer, pensar, sentir, vivir.
Luego miro al mundo y sus elecciones. Dónde perdimos de vista como humanidad que contar con libertad de elección demanda de nosotros nuestro mayor ejercicio de responsabilidad conmigo mismo y con la humanidad. Enfrentar el día a día se convierte en un reto, pues terminamos unidos a la horda de zombies intentando "comer" primero.
Me pregunto como las personas del mundo se deciden a tomar una y otra vez decisiones que los hunden cada vez mas y que aún teniendo la libertad de cambiarlo no lo hacen. Qué sucede en nuestro ser que no optamos por la decisión que nos permite ver la luz. Acaso es mas fácil enfrentar la degradación de nuestra vida, que experimentar la confrontación que implica defender la verdad.
Pienso en mi, que por supuesto no estoy exenta de esta realidad, cuántas veces me he negado a ver, enfrentar y decir la verdad cuando sería el mejor camino. Ahora bien, cuando digo el mejor no me refiero a que tenga los resultados que yo estoy esperando. Supone de suyo, el enfrentarme a la incertidumbre de la respuesta no pensada, espontánea, única, incapaz de predecir porque no se tiene otra experiencia igual.
Me cuesta pensar en este momento, quiero cerrar el computador y cambiar de tema, debería seguir mi lista de tareas para no tener que seguir pensando en esto. Me distraigo durante mas o menos media hora. Pero quiero seguir pensando en esto.
14358. Pasa un día completo para continuar con este texto.
Me pregunto por qué de manera tan categórica y recurrente, rehúso hacer lo que tengo que hacer, sin que me importen siquiera las consecuencias.
Me pregunto por qué de manera tan categórica y recurrente, rehúso hacer lo que tengo que hacer, sin que me importen siquiera las consecuencias.
Pero me doy cuenta ahora de dos cosas, la primera tomar la decisión es solo el principio, procrastinar mantiene una incertidumbre llevadera y me aleja de asumir una responsabilidad desconocida. Ahí creo que se conecta el otro punto que es temor al perder, a equivocarme, si no tomo la decisión, no corro el riesgo de generar consecuencias que no logré medir desde el principio y que no se si estoy dispuesta o preparada para asumir.
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