14510.CON EL DIABLO ADENTRO
La representación del mal está en el diablo y siempre que se escucha a una persona decir que tiene el diablo adentro nos imaginamos su nivel máximo de ira y descontrol. Sin embargo, en mí, esa expresión significa un estado diferente. Cuando el diablo toca mi puerta y logra ingresar me invade el miedo total, no puedo decir que es indescriptible pero si que es insoportable.
Se cuela a través de las dudas y va abriendo puertas. Las primeras son sutiles tan solo alcanzo a percibir el rechinar de las bisagras oxidadas por el tiempo que ha pasado sin haber sido tocadas. Los primeros sonidos son suaves y llegan a mi en dudas endebles acerca de mis habilidades y posibilidades. Luego empiezan a abrirse zonas mas oscuras y ocultas de este lugar que llevo dentro de mi, y que también soy yo. Cuando esas puertas se abren tal vez el sonido es tan ensordecedor o la velocidad para abrir la puerta tan alta que no logro reaccionar y empiezo a recordar las experiencias vividas, pero estos recuerdos no son amorosos, ni son nostálgicos, ni me producen melancolía, solo son recuerdos que empiezan a reflejarme mis equivocaciones, incapacidades, dificultades, malas decisiones, heridas profundas, maltratos. De repente estoy envuelta en estas sensaciones y emociones que me van hundiendo. Llega por imágenes repentinas, por momentos desconectados, pero al final van abriendo las heridas y en el momento menos pensado estoy derramando gotas de sangre interna que van contaminado todo lo demás.
Al tercer día amanezco con el diablo adentro, el miedo me invade, solo quiero llorar, estoy atrapada en el infinito deseo de sentirme feliz y el temor inmenso de arruinarlo todo. Mi corazón no puede creer que sienta hoy lo que siente. No puedo creer que frente a mi tenga a un hombre maravilloso que ha despertado en mi una sensación infinita de amor y felicidad, pone frente a mi una tranquilidad infinita, me siento segura de estar en sus brazos, todo mi corazón se llena cuando estoy con él. Pero ahora siento miedo, estoy en el foso profundo del temor. Estoy luchando porque quiero vivir este momento, me noto buscando motivos, palabras, situaciones, incoherencias que corroboren mi temor y me permitan huir. Pero no lo encuentro, lo que me refunde aún mas en el miedo.
No voy a permitir que este diablo acabe con todo, esta nueva oportunidad de mi vida la ha puesto Dios y me ha enviado un ángel maravilloso para mi vida y no voy a permitir que mis miedos lo arruinen.