Esto está creciendo y no se como decírtelo.
Me gusta escucharte cada noche, extraño y deseo tu
llamada. Cuando estamos conversando te
siento como si estuvieras a mi lado recostado en la cama. No quiero terminar la llamada porque
desapareces y no quiero que suceda.
Abro los ojos y te pienso.
Espero el momento en que me puedas desear un buen día. Me descubro pensando en ti de repente. Te pienso al mirar el cielo y buscar figuras
en él, en el atardecer cuando veo terminar el día y el sol ponerse, pienso en
verlo contigo. En el amanecer mientras
veo como inicia el día y quiero saber si estás bien.
Pienso en si estás consiguiendo lo que quieres. Me encantaría acompañarte en tus logros, en
tus objetivos. Esto se está convirtiendo para mí en algo difícil, sobre todo
porque siento que te agrada hablar conmigo y disfrutas mi compañía, pero no sé
si te gusto lo suficiente.
En ocasiones cuando me hablas de lo que sientes y lo que
significa el amor para ti, siento tristeza y debo confesarlo mucho miedo,
porque no quiero dejar de conversar contigo, pero siento que si me enamoro
podría entrar en un terreno al que no sé si estás dispuesto a andar.
Quisiera conectarte de verdad. Mientras hacemos el amor, insisto en llamarte
por tu nombre. Quiero que me mires, me
encanta que estés conmigo compartiendo mi cama, pero me encantaría si me
miraras, si te decidieras a conectarte conmigo.
Tal vez encontrarías algo más.
Siento el deseo de decirte ocasionalmente que te amo, de una
forma extraña, siento que quiero estar a tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario