La mente es como un paracaídas, para que funcione hay que tenerlo
abierto.
Albert Einstein.
Es una frase tan simple, parece obvia, sin embargo, quien la dice le
otorga un valor superior dando significado profundo a lo que quiere decir.
¿Por qué una frase tan simple alcanza significado cuando quien la dice
tiene un gran estatus?
Hay tres aspectos que se pueden analizar:
El primero es la simplicidad, en tanto la frase es fácilmente
comprensible por su lenguaje.
El segundo es la claridad, no tiene probabilidades de interpretación,
casi se puede decir que tiene una interpretación única y concreta.
La tercera es el referente, quién lo dice, una persona que goza de
credibilidad dada su trayectoria y conocimiento.
Trabajemos en esos tres aspectos:
1.
Simplicidad.
2.
La claridad.
3.
Ser referente.
Esta frase nos invita
a caminar dos caminos:
El primero en efecto
el contenido de la frase que nos invita a estar dispuestos, abiertos a generar
nuevos aprendizajes, a desaprender y ver las cosas desde una perspectiva
diferente.
El segundo punto nos
invita a cuestionar nuestra forma de interactuar y posicionarnos con los otros,
valdría la pena preguntarnos, si nuestros mensajes y contenidos son simples,
concretos, claros, si el lenguaje que utilizamos llega a todos nuestros
interlocutores. O vivimos en el supuesto de que el otro nos entiende.
El otro lugar de
cuestionamiento es si tengo objetivo definido y mensaje claro para expresar el
punto de vista y llegar a acuerdos en la interpretación de lo que se dice.
Y finalmente,
preguntarnos sobre un aspecto fundamental que recae sobre nuestro propio ser,
nuestra reputación, lo que hemos construido al interior y se refleja hacía el
exterior. Es una pregunta sobre si para lo que estoy diciendo soy referente,
soy alguien con credibilidad frente a mi acción.
Cuántas veces
emprendemos el camino de observarnos, conocernos e identificar nuestras
posibilidades de crecimiento.
Tal vez podrías
intentarlo orientado por estas preguntas.
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